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¿Será verdad, por fin, que vuelve a aflorar un plan de Inversiones para la UE anunciado en la Cumbre de junio de 2012?

11/01/2013 Economistas críticos

Para que esto sea posible, el BEI (Banco Europeo de Inversiones) ha aprobado aumentar su capital en 10.000 millones de euros, lo que le permitirá prestar hasta 60.000 millones de euros adicionales en los próximos tres años y así, poder financiar proyectos en toda la UE que aceleren la recuperación económica.
Muchos lectores pensarán que carece de sentido realizar una ampliación de capital en el BEI, teniendo fondos no utilizados y desembolsados por todos los países en el FEEF por 240.000 millones de euros, y sin haberles dado destino. 
Pero estamos en enero…nada menos que 7 meses después, la agilidad institucional de la UE muestra sus poderosas GARRAS y nos amenaza con aumentar su capital, para así poder cumplir con aquello que se prometió en la Cumbre de inicio de verano.
Les recordamos a los lectores, que lo que se había acordado en junio pasado, fue un plan rector de infraestructuras de 130.000 millones de euros. (1)
Según Bruselas, podría producirse una fuerza centrípeta de otras fuentes de financiación - hay que pensar que cuentan en parte con las del FEEF- de hasta 180.000 millones de euros, cuyo destino serían la incentivación de las PYMES, innovación tecnológica, energías limpias e infraestructuras. (2)
Como siempre ocurre con los comunicados que emanan de Bruselas, son ampulosos en palabras y objetivos, pero muy flacos en cuanto a implementación. 
El presidente del BEI, Werner Hoyer, afirma en un comunicado que "La decisión unánime de los gobernadores del BEI de reforzar la base de capital del banco y permitir un aumento adicional del crédito por valor de 60.000 millones, demuestra un deseo compartido de apoyar las inversiones que creen empleo y contribuyan al crecimiento económico en Europa". Muy bien, Sr. Hoyer…le apoyamos, le damos la enhorabuena….aunque recriminamos la lentitud y la reducción del importe.
El mecanismo que dicen van a aplicar -según el comunicado- es que van a trabajar de manera conjunta, tanto con inversión pública como privada (estados miembros que puedan hacerlo y empresas privadas que inviertan) de forma que se desbloqueen inversiones importantes que puedan plasmarse en proyectos. Parece lógico que se promueva la libre competencia de las empresas privadas de las diferentes naciones en todos los países europeos
Aumentar la Deuda Pública, no ha demostrado ser una eficaz arma para el crecimiento económico, toda vez que al ser pública, parece tener unas prioridades de gasto que no coinciden en muchas ocasiones con lo que puede ser eficiente o generador de riqueza para sus ciudadanos.
Si queremos que estos fondos estructurales canalizados desde el BEI lleguen a resultar eficaces para el crecimiento a largo plazo, deberían incidir en inversiones productivas sostenibles con respecto al medio ambiente, no más paradas de AVE ni autopistas radiales de bajo tránsito, ni aeropuertos sin pasajeros, ni más polideportivos o parques … hablamos de generar riqueza a largo plazo y de aumentar la demanda a corto, y ésta tiene que venir de promover las nuevas tecnologías a nivel de infraestructuras y de apoyo a start-ups.
Pero todo esto sin que haya una presión fiscal igualitaria, o que no haya inseguridad jurídica en la contratación con la Administración Pública o en sectores sensibles como la energía, o que la Administración incumpla las propias leyes que promulga como la de plazos de pago, puede servir de bien poco.
Hay una pregunta en el aire. ¿Qué países serán los destinatarios principales de estos fondos estructurales? Italia, España y Portugal solamente, o se apuntarán Francia, Irlanda, Grecia, Alemania,... A fin de cuentas, estos fondos lo que hacen es movilizar dinero de los países del norte a los que resultan beneficiarios de la inversión, de los créditos. Sería de esperar que estos fondos estructurales compensasen solidariamente a los países periféricos, toda vez que son los principales perjudicados de la búsqueda de seguridad por parte de los capitales europeos.
El conflicto político entre países para su distribución puede estar servido, y éste no resultará eficaz si no consigue mejorar las economías periféricas del sur. Así que a esperar hechos.
En cuanto a la cantidad que le tocaría desembolsar a España en esta ampliación de capital (teniendo en cuenta que su participación en el BEI es del 9,77%), ésta sería será de 977 millones de euros. (3)
La pregunta es de dónde saldrá este dinero. ¿De parte de los 230.000 millones de deuda pública que hay previstos para emitir en 2013? ¿Se deberá aumentar todavía más la deuda pública y destinar algo al BEI? Aunque bien es cierto que dependiendo de lo que se reciba podría verse menguada dicha aportación. Así que sería de esperar que España fuese receptora neta, sino ¿para qué?

Repercusión en la economía española
El problema es que nos tememos que, lamentablemente la creación de empleo hoy día, no solamente depende de tener crédito (por mucho que se pida) para iniciar un proyecto de inversión.
Hay otras cuestiones que la propia administración -en el caso español- es la primera que no cumple: la ley de morosidad o de plazos de pago, que lleva a muchas empresas a una situación límite.
Si no se confía en que la administración cumpla la ley, en quién vamos a confiar. Que no se pida confianza ni credibilidad gratuita. Todo lleva un tiempo y hay que demostrarlo con hechos.
Lo peligroso de la política del gasto inescrupuloso y a veces irracional, es que pueda contagiar al resto de la sociedad, creyendo como los políticos que todo se va a solucionar de la misma forma que se creó el problema (o sea, endeudándonos más).
Por tanto, que fluya el crédito de forma racional: sí!! Pero es tan importante o más, tomar medidas para que las empresas puedan aumentar su competitividad y eficiencia, que se reduzca la morosidad empezando por las AAPP y luego que se preste al que verdaderamente demuestre que sus proyectos crean empleo y son viables.
Si es contrario a una buena disciplina financiera no prestar de la manera desbocada que se hizo en España, mucho menos debería hacerse hoy día si no se quiere entrar en una nueva burbuja que se alimente, en nuevo sectores, como se hizo ya en el de la construcción.
Que el sistema financiero tiene que cumplir su papel de correa de transmisión entre las PYMES y la economía real, es decisivo para la creación de empleo. Pero con responsabilidad, explorando nuevas áreas de la economía en la que el valor añadido y su nivel de competitividad, puedan facilitar la colocación de nuestros productos en los mercados mundiales (bienes y servicios).
Y es vital que esa responsabilidad la ejerza bien, toda vez que estamos inmersos en un proceso de desapalancamiento de la economía española.
Si bien es cierto que interesa que las empresas (PYMES mejor) reciban posibilidades de financiación, el hecho de que a nivel internacional el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea haya pactado que los activos líquidos de la banca podrían incluir préstamos a empresas (grandes o pequeñas) con calificaciones crediticias comprendidas entre A+ y BBB+ (un nivel por encima del bono basura), podría generar problemas importantes en el futuro. Tanto por un uso ilimitado y no selectivo de esos préstamos como por un aumento del ya de por sí gigantesco volumen del llamado “shadow banking system”. 
A nivel nacional, parece deseable que el Banco de España “ayude” en el cumplimiento de este objetivo social de compatibilización de la reducción del endeudamiento general con la financiación de los proyectos más viables, más productivos, más exportadores y sostenibles,… mediante el control y asesoramiento a las entidades financieras españolas sobre sus operaciones de activo (tanto a PYMES como a grandes corporaciones).
Con toda seguridad, es mucho más productivo para la economía española financiar a las PYMES (generadoras de empleo nacional) que inmovilizar los pocos recursos financieros disponibles en grandes corporaciones (destructoras de empleo nacional).

@ECI2012
Miquel Mascort i Reig
Ramón Fraile Duque
Francisco Fernández Reguero
Rubén E. Bianco
José Luis Zunni

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