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Administraciones Públicas: Cierre de ejercicio 2013

El último artículo que escribí en este blog con opiniones sobre la situación de nuestra economía nacional trataba sobre el desempleo y fue sobre el mes de abril de 2013. Mi desgana y la poca influencia que mis opiniones podían tener para influenciar en nuestros políticos y su forma de administrar lo público, hizo que dejara de publicar sobre la misma. Ahora, con el cierre del ejercicio en nuestras Administraciones Públicas, vuelvo de nuevo a reflexionar sobre ello, dedicando sólo dos artículos. En este primero, hablaré de la evolución del gasto público de 2007 a 2013. El siguiente, tratará de la situación de nuestra España S.A., vista como una empresa, y la sostenibilidad de sus cuentas públicas a largo plazo.

Estructura del Gasto No Financiero y su evolución de 2007 a 2013
He utilizado los datos de Contabilidad Nacional provenientes del IGAE (aquí) y los he agregado por grupos de gasto para poder ver con mayor claridad los efectos que han tenido los ajustes y recortes realizados por nuestros Administradores.

El año 2007 fue el ejercicio en el que nuestra Administración obtuvo los mayores ingresos de su historia, ascendieron a 433.101 millones de euros. A partir de ahí, pese a las subidas de impuestos nominales y reducción de deducciones fiscales puestas en marcha, los ingresos disminuyeron hasta los 386.250 millones de 2013, un 10,8% inferiores a los de 2007 (%CAGR -1,9%). Entre 2012 y 2013 parece que empieza a vislumbrarse cierta tendencia al alza, quizás por las mejores expectativas económicas y mucha nueva detracción a contribuyentes. El problema de este aumento de ingresos es que siempre cae en mayor medida sobre la gran masa, sobre la clase media que es la que supone la gran bolsa para detraer dinero, y especialmente sobre la que tiene un puesto de trabajo al impactarle de lleno las subidas de IRPF. A los extremos, tanto a los contribuyentes de rentas muy bajas como a las muy altas, el valor de lo que se le puede “extraer” no representa un gran importe, para el desfase a financiar que presentan nuestras Administraciones Públicas.

Crear un sistema más justo, en el que los que más contribuyen no piensen que es confiscatorio y cambien de país de residencia, los autónomos y clase media salgan de las bolsas de fraude y el resto de ciudadanos ayuden a sostener, nos hace entrar en la valoración del Gasto, de lo que queremos sufragar con nuestros impuestos en primera instancia y lo que consideramos superfluo. Quizás ha llegado el momento de plantearnos como ciudadanos y contribuyentes si estamos dispuestos a pagar más impuestos para seguir sufragando este sistema de Administración de lo común, de lo de todos, antes de prescindir de la garantía de prestación “gratuita” de unos Servicios Públicos que los ciudadanos en general consideramos primarios: Sanidad, Justicia, Pensiones, Educación, etc… Por ahora, como veremos posteriormente, nuestros políticos como administradores de lo de todos, piensan que el entramado Administrativo y político en el que se sustenta (entes locales, autonomías, senado, congreso, empresas públicas, aparato político, etc…) no debe cambiar, y de ahí que los Gastos apenas hayan variado pese a los ajustes puestos en marcha en estos últimos años.

A/ Total Gasto No Financiero: De 412.362 millones de euros en 2007 (95,2% de los ingresos totales) a 458.489 millones en 2013 (118,7% de los ingresos totales). En los gastos están incluidas las partidas destinadas a sufragar las ayudas destinadas al rescate de las Instituciones Financieras (Cajas de Ahorros básicamente). Estas ayudas forman parte del Saldo No Financiero PDE (protocolo de déficit excesivo), aunque se autorizó su exclusión para el cálculo de los compromisos de consolidación pactados con nuestros socios de la zona euro.

a/ Total Gasto Corriente: De 192.604 millones de euros en 2007 (82,1% de los ingresos totales) a 260.282 millones en 2013 (112,1% de los ingresos totales). Insostenible.

  • Los Gastos de Funcionamiento del sistema administrativo, legal y de prestación de servicios (consumo y remuneraciones) crecieron desde 2007 un 5,8%, pasaron de los 163.177 millones a los 172.579 millones (+9.402 millones de euros), aunque muestran cierta tendencia decreciente en 2013 respecto a 2012 (-0,78%). En 2007 estos gastos representaron el 37,7% de los Ingresos Totales y en 2013 el 44,7%, así que su peso relativo aumentó en 7pp. Una gran decisión pesa sobre los contribuyentes para minorar estos gastos, o disminuir los servicios recibidos “gratuitamente”o mejorar la eficiencia del gasto, o desarmar parcialmente el aparato legislativo y administrativo de todo el estado español ¿están nuestros políticos dispuestos a disminuir su influencia y prebendas?
  • El agregado de Otros Gastos Corrientes que incluye beneficios sociales, intereses, subvenciones y otros creció un 35,1% desde 2007, especialmente por el aumento de los beneficios sociales (+33%) que incluye gastos por desempleo y pensiones entre otros. El peso relativo del agregado sobre Ingresos pasó de representar un 44,5% en 2007 hasta el 67,4% en 2013. Si analizamos cada partida respecto a los ingresos totales, vemos como los beneficios sociales pasaron del 34,3% al 51,2%, los intereses del 3,9% al 9% (de 16.940 millones a 34.919 millones), las transferencias del 3,6% al 4,4% y las subvenciones del 2,6% al 2,7%. Disminuir el gasto en prestaciones sociales será posible en la medida en que disminuyan las tasas de desempleo. Disminuir el gasto financiero requiere de menores tasas de interés (ahora estamos en mínimos históricos) o disminuir el principal de la deuda para lo que se requieren de superávits año tras año. Esto a todas luces es insostenible

Aquí tenemos los contribuyentes, sustentadores del sistema, una gran decisión que tomar: O mantener las partidas dedicadas a beneficios sociales y servicios básicos o recortar gastos de funcionamiento especialmente los concernientes al aparato legislativo, administrativo y estatal, subvenciones y otros gastos; o bien, recortar beneficios sociales y servicios básicos y seguir dejando que el sistema funcione tal cual. Por ahora, la decisión ha sido seguir hipotecando generaciones futuras de contribuyentes para mantener el estatus actual. Urge que nuestros políticos pregunten a la ciudadanía qué quieren, cómo y si siguen dispuestos a seguir sufragando con sus impuestos el sistema actual.

b/ Total Gasto de Capital: De 56.581 millones de euros en 2007 (13,1% de los ingresos totales) a 25.628 millones en 2013 (6,6% de los ingresos totales). La reducción importante fue sobre la inversión.

  • La inversión pública pasó de los 42.587 millones de euros de 2007 (9,8% de los ingresos totales) a los 15.167 millones de 2013 (3,9% de los ingresos). Gran parte de la reducción de gasto que esgrime nuestra Administración, realmente fue reducción de las partidas destinadas a la inversión. La inversión cuando está bien realizada, es productiva y eficiente, supone mejoras futuras de competitividad; pero en España, en los últimos años y en muchas ocasiones, fue muy improductiva y caprichosa, se trataba de gastar por gastar.
  • Las transferencias de capital y los destinados a la adquisición de activos sólo disminuyeron 3.533 millones de euros, se pasó de los 13.994 millones de 2007 a los 10.461 millones de 2013 (-25,2%).

Saldo Presupuestario No Financiero: Pasó del superávit de 2007 de 20.739 millones de euros (4,8% de los ingresos) al Déficit de 2013 de 72.239 millones (18,7% de los ingresos). Si al Déficit de 2013 le descontamos los 4.661 millones destinados a ayudas a instituciones financieras, el Déficit quedaría en 67.578 millones (17,5% de los ingresos y 6,6% sobre el PIB). Es decir, nuestra Administración gastó en 2013 un 18,7% más que ingresó ¿es sostenible?

Saldo Primario No Financiero: Corresponde al saldo no financiero excluyendo los gastos financieros destinados al pago de la deuda. Es el primer paso hacia la consolidación es la obtención de superávit primario, pues es equivalente al flujo de caja libre en la empresa, teniendo como primer objetivo atender el servicio de la deuda (intereses y amortización). 

Pero realmente, el objetivo del artículo era conocer el esfuerzo que había hecho nuestra Administración para contener y recortar el Gasto. Para ello, de las partidas de Gasto vamos a descontar las cantidades influenciadas por el ciclo económico y otros, como las destinadas a Beneficios Sociales, Intereses, Inversiones y las Ayudas a las Instituciones Financieras y observamos que, de verdad, el gasto aumentó en 1.755 millones de euros. Pasamos de los 204.086 millones de 2007 (el 47,1% de los ingresos) a los 205.841 millones de euros (53,3% de los ingresos).

¿Piensas que nuestros políticos y sus Administraciones respectivas están realmente luchando para recortar el Gasto? ¿O más bien, pretenden el mantenimiento del estatus actual?

Respecto a la Deuda PDE (aquí), deciros que al cierre del ejercicio de 2007 ascendía a 382.307 millones de euros y en 2013 alcanzó los 960.676 millones (2,49x los ingresos de 2013). Si hablamos de Pasivos en circulación, la deuda real, ésta ya sobrepasó en 2013 los 1,3 billones de euros. ¿Hay un plan financiero de amortización? Creo que nuestros políticos no piensan en que hay que pagarla, simplemente en vivir con ella eternamente. La Deuda, sin superávits resulta impagable, y España sólo tuvo superávits desde 1995 en los años de 2005 a 2007 y por importe agregado de 55.629 millones de euros. En los años 2008 a 2013 el importe de los déficits fue de 547.578 millones de euros y la Deuda PDE aumentó en 578.369 millones (se financiaron déficits presupuestarios y digamos otros impagos). 

Los ciudadanos, contribuyentes para el sostenimiento del sistema debemos tomar partido, expresar libremente nuestra opinión en las urnas, en una consulta especial o referéndum, y no quedar secuestrados de las decisiones interesadas de nuestros políticos. Es el momento de decidir y dejar de hipotecar a las generaciones futuras.

Los ciudadanos, muchos, pecamos de incautos. En lugar de elegir buenos y experimentados administradores elegimos a noveles sin experiencia en la gestión económica, optamos por los demagogos partidistas; así que no podemos quejarnos, sino “apencar” con las consecuencias y seguir financiando con nuestros impuestos su impericia y descontrol.

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España gastó en 2012 un 29,2% más que ingresó

Ingresos y Gastos no financieros España 2012
España gastó en 2012 un 29,2% más que ingresó (PDE). Sin los planes de ayuda al sistema financiero el resultado hubiese sido de un exceso de gasto del 10,4% sobre ingresos, un déficit de 73.772,7 millones de euros. No nos equivoquemos, la recapitalización de las entidades financieras con problemas es Déficit PDE, es Deuda PDE, sólo que no se tendrá en cuenta para los objetivos de déficit comprometidos con Bruselas.

Desde el 2008, en el que nuestra producción (PIB) alcanzó su nivel máximo, España no crece. Las mejores estimaciones predicen que los 1,08 billones de euros de PIB se alcanzarán en 2015.

Sin embargo, el nivel promedio de Gastos No Financieros sobre PIB de nuestra Administración no dejó de crecer entre 2009 y 2012, con una media del 46,2%, muy por encima del promedio de 1999 a 2008 que fue del 39,1%. En términos monetarios pasamos de los 412.963 millones de euros de 2007 a los 493.660 del 2012 (incluido la ayuda al sistema financiero).(*) 



Así que destinar anualmente unos 60.000 millones extras de gasto no sé exactamente dónde nos ha llevado, pues estamos a la cabeza de los países desarrollados en tasas de desempleo y nuestro PIB se encuentra estancado. Y puede que no tenga otra explicación mas que una gran parte no se ha destinado a la economía productiva, sino que se destinó al mantenimiento de estructuras productivas obsoletas, al mantenimiento de empresas inviables, a la inversión en boato, al mantenimiento y "engorde" de una Administración y estructura política que no podemos pagar,... y todo gracias a la ilusión del crédito fácil y barato. ¡Hay que poner pié en tierra! ¡Hay que poner límites!

Por otro lado, los Ingresos No Financieros no han acompañado esta política de Gasto creciente, y por tanto éstos tuvieron que ser financiados con dinero de otros "no contribuyentes". El nivel máximo de Ingresos de nuestra Administración se alcanzó en 2007 con 433.209 millones de euros (41,1% s/PIB), con un promedio de 2008 a 2012 de 383.090 millones de euros frente al de Gastos de 478.989 millones. El diferencial promedio entre Ingresos y Gastos para este período fue de 95.899 millones de euros, se gastó de media anual un 25% más que se ingresó.

Este diferencial tan importante entre Ingresos y Gastos hizo que nuestra Deuda Pública PDE pasase de los 382.307 millones de euros de finales de 2007 a los 884.416 millones del 2.012, y con perspectiva de seguir aumentando hasta el 97,7% en el 2.015.

Si a nuestros acreedores, a los que invierten en nuestra Deuda, queremos decirles que España es hoy más solvente que en el 2.007 lo tenemos francamente difícil. Hablar de mayor solvencia cuando está estancado el PIB corriente y por tanto su capacidad de producir ingresos, cuando los Ingresos de hoy respecto 2007 son un 11,8% inferiores y los Gastos un 19,5% superiores (excluida la atención al sistema financiero sería -10,4%) se antoja difícil, sino fuera por la ayuda que venimos recibiendo indirectamente desde el BCE con sus manguerazos de liquidez al sistema financiero y de otros Bancos Centrales (EE.UU., Japón,...). Prueba de ello, es que conforme aumentó la Deuda no aumentó la tasa media de financiación de nuestro país (hoy sobre el 3,7%), encontrándonos actualmente en una tasa inferior a su promedio histórico.

No nos engañemos. Ningún país se puede catalogar de solvente cuando gasta un 25% más que ingresa, cuando depende de la refinanciación y ampliación continua de su Deuda, y no sólo en un año puntualmente, sino que es la media de los últimos 5 años. Tampoco ayuda a cambiar el sesgo de la solvencia el decir que durante los próximos 3 años seguirás gastando un 14,4% de media más que ingreses (mis estimaciones, en espera de los Objetivos de Estabilidad Presupuestaria que el Gobierno envíe a Bruselas).

Si pensáis que el resto de países de la Zona EU, con la misma moneda común, están conformes con que el BCE indirectamente siga asumiendo riesgos de países de la periferia (básicamente del SUR) por los déficit sucesivos que vienen produciendo con su política fiscal, estamos totalmente equivocados. Muchos de estos países, básicamente los del Norte, tomaron una decisión hace tiempo, vieron que era inviable mantener el estado de bienestar exclusivamente con la recaudación de impuestos que tenían y actuaron, actuaron con visión de largo plazo para dotar de estabilidad el sistema, introdujeron el pago por servicios, la libre competencia en el sistema de servicios públicos, la evaluación continua de resultados, etc... Así que no pensemos que cuando un finlandés o un alemán pagan cierta cantidad por ir a su médico, estén conformes en permitir que el BCE financie nuestro sistema público de salud, cuando tenemos un sistema que hace que gastemos un 25% más que ingresamos.

Si observáis las imágenes anteriores, deduciréis que realmente el Gasto excluido financieros e inversión (digamos Gasto de Funcionamiento) no ha llegado a reducirse jamás desde 2007. Los Gastos de Funcionamiento en el 2007 ascendieron a 353.436 millones de euros y en el 2012 a 442.346 millones (excluida ayuda a bancos, a 404.502 millones), y todo gracias al enorme peso que actualmente tienen el gasto en prestaciones por desempleo y pensiones. Podemos recortar sueldos públicos, podemos recortar en sanidad, en ejercito, en justicia,... todo lo absorbe las altas tasas de desempleo. Y siempre me hago esta pregunta ¿Qué es mejor pagar prestaciones de desempleo o pagar los salarios de empresas públicas inviables, de la "casta política" incrustada en la Administración, de funcionarios trabajando a medio gas,...?

Como observaréis por mi relato, hacer se ha hecho poco en cuanto a la raíz del gasto, se han tomado medidas de pura cosmética, patadas adelante en espera de que otros países tiren de nuestro carro, cuando de nuestro carro sólo debemos de tirar nosotros que somos los que disfrutamos de sus prestaciones.

Diría, finalmente, que nuestra Administración - y por ende los servicios que nos presta - lleva viviendo muchos años del crédito exterior (no de los impuestos de los contribuyentes), del dinero de otros y ya es hora que el Gobierno de turno lo explique fuerte y claro, que nos deje ya de contar cuentos y que no dé más patadas adelante, pues lo que se pone en riesgo primero es la pensión de los que hoy estamos en edad madura y el futuro de los que vienen detrás nuestra. Si nuestro sistema no es capaz de financiar el estado actual de prestaciones, asumámoslo, o paguémosla con nuestros impuestos o con pagos por servicio, no hay otra.

De esta crisis no vamos a salir mañana, posiblemente no tengamos unos presupuestos equilibrados - es decir, que no sigan acumulando deuda - hasta 2018. Mientras tanto, desde 2008 a 2018 habremos consumido en gastos financieros unos 370.000 millones de euros, cantidad que podría haber sido muy inferior si se hubiesen tomado las medidas adecuadas y en parte utilizados en fomentar el crecimiento. Hemos optado por el camino fácil, menos doloroso a corto, pero largo en el tiempo. 

Cortar de raíz un 14,4% al Gasto excedentario que tendremos a 3 años vista de media no es fácil. Ahora, quitar de un plumazo las empresas zombies vinculadas a la Administración, las Subvenciones que no hacen más que distorsionar la formación de los precios y parte del aparato político, es fácil, y de hoy para mañana. Aumentará el desempleo pero al sistema le costará menos su mantenimiento, disminuirá el consumo interno,... pero sentará las bases de la recuperación, disminuirá las tasas de interés, la liquidez empezará a llegar a las familias y empresas (hoy las acapara la Administración),... empezaremos a crecer. Cuanto más tardemos en asumir nuestra situación peor será y mostraremos nuestra verdadera insolidaridad para con nuestros futuros descendientes, ya que tendrán que redoblar sus esfuerzos para mantenernos. Mantener nuestro estado de bienestar actual es cercenar el bienestar de nuestros descendientes. ¡Esto es insolidaridad!

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Puede ser de interés:
- Manifiesto sobre el Gasto Público
- Aumentar Deuda no asegura crecimiento sostenible a largo plazo
- España y su plan de negocio: Evolución de los Gastos

(*) Fuente: Eurostat. Datos publicados el 19-04-2013. Nuestra Administración no los hará públicos hasta el día 30 según el calendario previsto, o antes en la presentación de sus Objetivos de Estabilidad Presupuestaria para los próximos 3 años.
Las cifras expresadas sobre Inversión e Intereses y Saldo Primario son aún provisionales (mis estimaciones).

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Manifiesto sobre el Gasto Público



Estaba escrito desde octubre de 2012, pero me faltaba...



Introducción

Los que siguen mis artículos dedicados a la economía y a las finanzas públicas saben que ya llevo más de un año analizando los resultados de nuestra Administración, aunque siempre intentando verlas desde un punto de vista empresarial. En todos estos artículos, la base de la narración fue el área numérica, el de los resultados presupuestarios, más que el área de la propia filosofía del Gasto Público. Con este Manifiesto dejo de hablar de números y sólo los utilizaré en contadas ocasiones, aunque me arriesgue a que algunos piensen que estoy haciendo política, o pura demagogia, pero no es esa mi intención, sino que mucho de lo que aquí expresaré ha nacido de los análisis que fui realizando desde mediados de 2011.

¿Por qué el título de Manifiesto? Porque es una declaración pública de principios, porque marca un camino a seguir en la gestión de lo público, porque es una reivindicación que piensan muchos ciudadanos, porque es una propuesta a nuestros políticos para la gestión de los recursos escasos de que disponen, porque es de interés general. Por todos esos valores, me decidí ponerle el título de Manifiesto y no por pura ideología o intereses políticos.

Para plasmar todo lo que os contaré después, lo que pienso sobre el Gasto, necesité de una espoleta, un guía que centró mis inquietudes y éste fue José Luis Zunni. José Luis, desde nuestras primeras conversaciones, fue centrándome en la argumentación y me dio la fuerza necesaria para escribir lo que os contaré posteriormente. Así que no puedo menos que agradecer públicamente a José Luis su esfuerzo y apoyo diario hasta completar este Manifiesto.

Los que me conocen, saben que soy una persona en continua evolución y que no estoy adscrito a ninguna corriente política o económica, sino a los dictados de mi razón. Así que éste, y cualquier otro texto que nazca de mis análisis, siempre estarán en continua revisión, ya que pienso que todo es mejorable y uno está aquí siempre para aprender.

Estoy seguro que a la par que vaya revisando los textos, iré incluyendo matices y nuevos capítulos, pues en definitiva de lo que se trata es de crear un Manifiesto de buenas prácticas para la gestión de lo público, de lo que es de todos, aunque muchos políticos en su megalomanía piensen que sólo a ellos pertenece la potestad de decidir sobre el Gasto.



Francisco Fernández Reguero
Málaga, febrero de 2013

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El Gasto Público y la libertad de elección

Agustín Dumont
El Genio de la Libertad , de Augustin Dumont , encabeza la columna de Julio en la Plaza de la Bastilla en París.
Cuando hablamos de prestación de servicios públicos, a la ciudadanía siempre se le viene a la cabeza la gratuidad de los servicios, como si éstos fueran sufragados por un tercero que no son ellos mismos con sus impuestos. De igual modo, entienden que al ser éstos públicos no hay posibilidad de elección, es un servicio asociado a un ente u organismo público, pero no es así en todos los países.

La Real Academia de la Lengua nos define la palabra Libertad (del latín libertas, libertatis), en las acepciones que nos atañen en esta exposición, como:
1. Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.
2. Estado o condición de quien no es esclavo.
3. Estado de quien no está preso.
4. Falta de sujeción y subordinación. A los jóvenes los pierde la libertad.
7. Condición de las personas no obligadas por su estado al cumplimiento de ciertos deberes.
Cuando uno es libre, puede elegir desde tener la mejor prestación o el mejor servicio, a no tenerlo si no lo desea. La libertad es un principio de rango superior a la mera imposición de servicios que quieren mantener muchos de nuestros políticos, por mor de una falta de seguridad en la calidad de la prestación que se podría producir desde la esfera de la empresa privada. Yo prefiero ser tratado como un cliente, antes que ser tratado como un contribuyente o ciudadano. Como cliente, cuando no me gusta la prestación de un servicio puedo cambiar de operador, es una virtud del mercado y la libre competencia. Como ciudadano o contribuyente, si no estoy de acuerdo con la atención recibida no puedo cambiar de operador o de prestatario, estoy maniatado y soy dependiente de la mejor o peor gestión que del servicio me presten por su carácter monopolista.

A mí, no me gusta ser esclavo de un sistema que coarta mi libertad de elección. Me gusta elegir y equivocarme.

Yo soy responsable de mis actos y no necesito que nadie me imponga un sistema sin posibilidad de elección y valoración por mi parte. Me gusta elegir y equivocarme.

No me gusta sentirme preso de un sistema de prestación muy mejorable, cuando hay otros operadores donde elegir con distintos niveles de prestación. Me gusta elegir y equivocarme.

Como contribuyente no tengo el deber de aceptar un servicio público en el que no confío. Es una obligación del Estado la prestación de algunos servicios, o más bien el que sufraga su coste según los niveles que se hayan pactado con los contribuyentes.

En este mundo, donde se nos llena la boca con la palabra libertad, no entiendo como algunos defienden el monopolio de la prestación de ciertos servicios públicos que se inmiscuyen en nuestra libertad de elección. Quizás a muchos políticos y a su demagogia les interese difundir – más bien confundir – la prestación pública con lo que es gratuito, y expresar que la prestación privada tiene un coste cuando la pública parece que no lo tiene.

Hay países, demócratas, con un alto nivel de bienestar social como Suecia, donde hace años acabaron con este dilema. En servicios que hoy en España se consideran “muy de la esfera de la prestación pública”, como la Educación y la Sanidad, deslindaron claramente qué era la prestación del servicio y cuál era el gasto que debía sufragar la Administración por cada ciudadano. Así que usted, como español, imagine que como contribuyentes expresamos con nuestro voto que Sanidad y Educación fuesen de carácter universal y gratuito para los habitantes del país, y que éstos de una forma u otra lo íbamos a financiar (con impuestos totalmente, o parcialmente con algún copago).

La Administración podría estimar el coste anual que estaría dispuesta a asumir por cada ciudadano, “X” euros, en escolarización. ¿Por qué no entregar un bono escolar a los padres, y que éstos elijan el centro escolar donde formen a sus hijos? Los padres que decidan, dejar a sus hijos en la enseñanza pública o llevarlos a centros privados. De esta forma, se establecería una competencia real entre centros educativos, ya que la supervivencia de éstos dependería de la calidad de sus profesores, de su capacidad de transmitir conocimientos y de la valoración de los padres. Así evitaríamos el anquilosamiento que se produce en algunos centros públicos o concertados, donde por obligación de zona de influencia nuestros hijos son educados, y desde donde pueden acabar marcados de por vida. Si tuviésemos libertad de elección de centro educativo, podríamos cambiar a nuestros hijos de centro si éste no colma nuestras expectativas, de forma que podamos dotarlos de las “mejores armas” para la competencia global de conocimiento que les espera en su trabajo del futuro.

De igual modo, y extrapolando lo expuesto al área de la prestación sanitaria, con el bono salud podríamos elegir centro de atención primaria o clínica, especialista, hospital, etc… No se trata de una gestión privada de centros públicos de asistencia que siguen limitando la libertad de elección, sino de la gestión privada o pública de la asistencia. Si usted no desea cambiar y seguir con la prestación pública, no cambie, pero no impida que quien lo desee y con el mismo coste que representaría para las arcas del estado su prestación otros disfruten de una atención privada.

Sí, a lo público como medio de financiación si así lo decidieron los contribuyentes, pero no perdamos nuestra libertad de elección y de evaluación como ciudadanos.

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España y su plan de negocio. Preparados para el rescate

España, sus distintas Administraciones, el Gobierno ya están preparados para el rescate. Tienen un plan de negocio que marca el camino para salir del Déficit en el que se encuentran nuestras Cuentas Públicas. Ahora queda el examen de los mercados, porque el de sus socios europeos parece que ya lo tienen.



Nadie puede ir a solicitar un rescate sin antes tener preparado un plan de negocio creíble por sus acreedores financieros, sino éstos pueden llegar a pensar que es mejor dejarte caer y luego recoger las "migajas".

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Estos son los tres artículos dedicados al Plan de Negocio de España:


Francisco Fernández Reguero
http://about.me/FranciscoFernandezReguero
es.linkedin.com/in/fcofdezreguero

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España y su plan de negocio: Evolución de los Gastos



El gran problema de España, de su Gasto, no es que gastemos mucho en gasto social o en intereses de la deuda, es que nuestra Administración gasta 6,2pp. más que nuestros socios de la Zona EU-17 en gastos de funcionamiento.

(Año 2011: España destinó un 38,8% del gasto no financiero a gastos de funcionamiento vs 32,6% Zona EU-17)


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En la entrada del artículo anterior sobre España y su plan de negocio decía: "Nadie puede ir a solicitar un rescate sin antes tener preparado un plan de negocio creíble por sus acreedores financieros, sino éstos pueden llegar a pensar que es mejor dejarte caer y luego recoger las "migajas".

Como en toda renegociación de deuda, acreedor y deudor, ..." si lo desean pueden continuar aquí con su lectura lo recomiendo para enlazar con éste.

Vamos a desarrollar a continuación el apartado dedicado a los Gastos. Para situarnos, colocaremos en primer lugar la imagen que hace referencia a la evolución de nuestro PIB corriente y de algunos de los países de referencia de Europa, y que explicamos en el post anterior:


Evolución de los Gastos nominales:
"Cuando la marea baja, todas las vergüenzas quedan al descubierto"
Warren Buffett

No disponía de mejor frase que reflejara lo ocurrido con la gestión de algunas de la Administraciones de los países de la Unión Europea. La disminución generalizada de Ingresos y la no desaceleración del Gasto ha puesto a muchas Administraciones "a los pies de los caballos". Estos son los niveles de Gasto alcanzados por las Administraciones Públicas de los países que componen la Unión Europea y, especialmente, la española.










La Administración española es 13ª en % Gasto/PIB de la Zona EU-17 con datos de 2011, ocupando el 1er. lugar la intervencionista Francia. El conjunto de las AA.PP. españolas tuvo en 2011 un Gasto Público s/PIB del 43,6%, mientras la media de la UE-17 fue 49,4%.

¿Qué significa ésto? Pues que el peso del gasto público respecto del PIB nominal en España es menor que en el resto de la UE-17. Si tenemos en cuenta que un método de cálculo del PIB expresa que:


Es decir, el PIB es la sumatoria del consumo privado, la inversión privada, el gasto público (consumo e inversión públicas) y saldo exterior. Pero ésto no es medida de eficiencia en el gasto público, ni de mayor bienestar de sus ciudadanos, ni nada por el estilo. Sí significa un mayor grado de presencia de lo público frente a la iniciativa privada en la producción total del país ¿Es bueno? ¿Es malo?

Lo cierto es que este gasto lo tiene que financiar alguien, los contribuyentes de cada país, sus ciudadanos y sus empresas con los impuestos. A mayor gasto público, mayor ingreso público, si no queremos incurrir en déficit. Esto no significa mayor o menor presión fiscal, ya que hay países que algunas de sus tasas impositivas alcanzan niveles confiscatorios (España).

Algunos piensan que el Estado debe tener una fuerte presencia en el PIB del país, para desde ahí redistribuir riqueza y generar un nivel de bienestar sin privilegios. Otros piensan que lo mejor es que el Estado gaste menos y dejen a la iniciativa privada y al mercado que se organicen en su fijación de los precios ... A veces, lo público parece que no es de nadie y que no hay que rendir cuentas.

El nivel de %Gasto s/PIB de España históricamente fue bajo, de 1999 a 2007 no sobrepasó el 40%. La media histórica, de 1999 a 2011, fue del 40,4% frente a la UE-17 del 47,9% o Alemania del 46,4% o Francia 53,4%, aunque superior a Irlanda con el 39,3% (incluye el año de rescate bancario, donde alcanzó el 67%). El año de mayor %Gasto s/PIB en España fue el 2009, con las políticas políticas anticíclicas puestas en marcha por el gobierno del PSOE, como su controvertido Plan E, donde se alcanzó el 45,8%. Los años de menor %Gasto s/PIB fueron 2003, 2005 y 2006 con el 38,4%, pero no por la contención del gasto nominal que seguía creciendo (+6,8% en 2005 y +8,14% en 2006) sino porque el resto de agregados aportaban más al PIB (las tasas de crecimiento de PIB corriente fueron en 2005 de +8,1% y en 2006 de +8,4%, nuestra punta de burbuja inmobiliaria y de facilidad de acceso al crédito).

España, mientras su PIB de 1999 a 2011 evolucionaba a tasas de crecimiento del 5,26%, sus Gastos lo hacían al 6,05%. En UE-17, para el mismo período, evolucionaban al 3,2% y al 3,44% respectivamente. Los diferenciales de tasas de crecimiento entre estas dos variables de España frente UE-17 eran del 0,55%. 

Si nos centramos en el período 2007 a 2011, de crisis, la evolución de las tasas de crecimiento de PIB y Gasto eran para España 0,48% y 3,21%, y para EU-17 de 1,04% y 2,06%. Los diferenciales de tasas de crecimiento entre estas dos variables de España frente UE-17 eran del 1,71%.

Si analizamos la distribución del Gasto entre sus distintos epígrafes en % sobre el PIB, observaremos que:
  • Los gastos de funcionamiento (remuneración de asalariados + consumo intermedio) representaron en 2011 el 16,9% de nuestro PIB, con un máximo en 2009 del 17,9%, cuando en 1996 sólo se gastaba el 15,5%. ¿Qué ha pasado en esos años? Más servicios, puede, pero sobre todo una mayor descentralización administrativa sin control. 
  • El gasto social representó sobre PIB entre el 15,6% y el 18,3% (en 2010), quedando en 2011 en el 18%.
  • El gasto en intereses tuvo su máximo en 1996, cuando alcanzó el 5,2% sobre PIB, quedando en 2011 en el 2,4%.
  • Las subvenciones no son nada despreciables, e históricamente se gastaron cerca de 12.000 millones de euros, representando entre el 1,1% y 1,2% sobre PIB.  


Si hacemos el mismo ejercicio con los países de la Zona EU-17 observaremos dónde se encuentra el mal de España - aunque el peso medio de su Gasto sobre PIB no es comparable - y que nuestros socios europeos no entienden. Sus gastos de funcionamiento oscilaron entre el 15,9% y 16,7% sobre el PIB, siendo en 2011 del 16,1% (revisad los datos anteriores); las subvenciones oscilaron entre 1,3% y 1,6%; y el gasto social estuvo entre el 22% y 23,4% sobre PIB (respecto de España, aproximadamente -4pp).

Cabría pensar que los datos no son comparables, ya que el peso de su Gasto sobre PIB es distinto. Pero podemos relativizar sus cifras para hacerlas comparables, si el Gasto total de España en 2011 fue del 43,6% y el 16,9% corresponde a gastos de funcionamiento, ésto representa un 38,8% del total del gasto. Si hacemos la misma operación de relativización de los gastos de funcionamiento de la Zona EU-17 obtendríamos un 32,59%. Por tanto, España consume 6,2pp. más en gastos de funcionamiento que la media de los países de la Zona EU-17.

Podemos hacer el mismo ejercicio de relativización con el gasto social, y llegaremos a la conclusión de que España consume un 41,3% de su gasto mientras la Zona EU consume un 46,76%. Por tanto, España destina a gasto social 5,5pp. menos que la media de la Zona EU-17.



Tenemos que pensar que hay algo que nuestros gestores políticos no están haciendo bien. El problema es la estructura de funcionamiento, ahí es donde hay que recortar gastos creando una nueva forma de administrar, y no centremos los problemas en el gasto social.

Os dejo dos imágenes que no tienen desperdicio, expresan nuestro nivel de Gasto en porcentaje sobre los Ingresos, y que pienso que si el lector fue capaz de llegar hasta aquí sin perderse está en disposición de interpretarlas correctamente:


España gastó entre 1999 y 2007 el 99,5% de sus ingresos (ahorró el 0,5%), de 2008 a 2011 el 123,5% (gastó un 23,5% más que ingresó) y en 2011 gastó un 24,2% más que ingresó.

En el gráfico posterior se recoge la situación de los países de referencia utilizados, los PIIGS frente a Alemania y Zona EU.



¿Será suficiente el plan de negocio presentado - los Presupuestos Generales del Estado - para ganarnos la confianza de nuestros socios europeos y acreedores financieros?

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Fuente: Eurostad "Government finance statistics" Summary tables 1/2012 y elaboración propia

PD.- Acaba de ser publicada una rectificación en agosto a la serie de datos de PIB de los 3 últimos años, además de aumentar el Déficit de 2011 hasta los 100.440 millones de euros (9,4% sobre PIB)



Francisco Fernández Reguero 

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